Alegrías y jingles en la unción de Añorve


David Espino
Un grupo de siete hombres y mujeres con una playera sobrepuesta con la leyenda: “soy del PRD y estoy con Añorve” aplauden, se desgañitan con los vítores hacia Manuel Añorve Baños cuando éste desde el templete hace alusión en su discurso a las traiciones y deslealtades en su partido –en aparente referencia al candidato del PRD, Ángel Aguirre Rivero– y de cómo su contrincante no es de fiar porque sigue un proyecto personal, de poder por el poder y “por eso le vamos a ganar”.
Antes de que el candidato fuera investido, aun antes de que llegara a la celebración de la Convención de Delegados –que por más formalismo que le quiso imprimir el presidente de la Comisión Estatal de Procesos Internos del Comité Directivo Estatal del PRI, Raúl González Villalba era claro que se trataba de un acto de proselitismo–, los tambores de la guerra redoblaron en la bocinas, mientras la animadora en el micrófono pedía olas a los mil 604 consejeros presentes (de mil 614 que se esperaban) que no fueron ni pequeñas ondulaciones en los charcos de agua de la explanada de la sede tricolor por la lluvia de una noche antes.
Y ni los jingles de una cantante cuya voz muy parecida a la Yuri cuando interpretó en los 80 la canción del famoso oso Panda de Chapultepec, lograron despertar el ánimo de quienes esperaban en el sopor la llegada de Añorve, comprando garnachas y alegrías –las únicas que se ingirieron este día, quizá por su hechura de ajonjolí– y totopos que una vendedora pasó ofreciendo por el sillerío como si se tratara de una función de lucha libre o una pequeña carpa de circo de pueblo, haciendo competencia con cigarreros y paleteros.
Lo que es más, pocos fueron los que prestaron atención a un video promocional que el equipo añorvista expuso en los monitores colocados para la ocasión en cada uno de los postes que sostenían las lonas. La voz en off hace referencia a los guerreros yopes que desde niños se preparaban para servir al pueblo, en analogía al discurso de Manuel Añorve de querer erigirse –se autonombró, su publicidad pegada en los camellones de los vehículos particulares y del transporte público, lo dice, de hecho, ante un IEEG impávido–, en el guerrero de Guerrero.
Pero pasó más bien desapercibido, incluso por los que en el micrófono trataban de organizar porras y de levantar el ánimo del respetable anunciado a cada unos de los que iban llegando: los ex gobernadores René Juárez Cisneros, Rubén Figueroa Alcocer, alcaldes, diputados locales y federales –de éstos fueron anunciados con especial énfasis los hermanos Moreno Arcos, Ricardo y Mario, por sus público respaldo a Ángel Aguirre Rivero aunque el primero hizo mutis y se quedó abajo del presídium pese a la invitación expresa de que pasara a ocupar su lugar–, senadores, y Pedro Joaquín Codwell, con la representación de la lideresa nacional Beatriz Paredes Rangel y presidente de la Comisión Nacional de Procesos Internos.
El estribillo “con Manuel Añorve estaremos mejor” de la música con tonos poperos deslució o, al menos hubiera tenido más éxito si se hubiese tratado de una piñata, pero no en este acto político en que si no hubo rechiflas –de quienes empezaron a llegar desde las 8:00 de la mañana– fue porque al 10 para las 12 la animadora anunció la llegada del aún precandidato que entró al área de los consejeros rodeado de su burbuja de staff que no lo deja ver ni verse, menos aún por su pequeña estatura, en medio de empellones de sus colaboradores que al final lo dejan subirse a una silla y es cuando se erige con los brazos en alto, en señal de la victoria anhelada.
Entonces da inicio el rito, la formalidad jurídica para cumplir con lo que exige el IEEG. González Villalba reza la convocatoria y el manual de organización luego que el secretario lee la orden del día y la somete a votación que es aprobada por unanimidad. Bostezos con su informe sobre el proceso interno en el que –dijo– se “salvaguardaron” los derechos de todos los militantes. Y cita otra vez el manual, somete a votación la candidatura de Manuel Añorve una vez que la otra precandidata, Maricela Ruiz Massieu, disidió declinar, los consejeros se levantan y por unanimidad lo erigen su candidato; Villalba da por válida la elección y lo declara candidato. Añorve pasa por su constancia y posa en el estrado para lo que seguramente será una foto de propaganda.
Entonces hace referencia a las lealtades y deslealtades en su discurso; a la congruencia mientras dos adolescentes con fintas de grupies suben a besarlo y los siete que se dicen perredistas lo matraquean, haciendo notar que hasta los del sol azteca lo respaldan, algo que seguramente es, tanto como que muchos del PRI están con quien decidió irse al PRD, Ángel Aguirre Rivero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Chido

David Espino dijo...

Pues qué chido que te gusto mi buen