Símil de su gobierno, el gabinete de Torreblanca se desmorona en sus manos

David Espino
Ya sea porque dimitieron para irse a otros encargos, buscar candidaturas a alcaldías o diputaciones, porque fueron obligados a renunciar o bien porque fallecieron, el equipo que formó gobernador Zeferino Torreblanca Galindo el 1º de abril de 2005, –cuyos personajes constituyeron una diáspora, motivo de orgullo para él pero de encono en el sol azteca– hoy yace desgajado, disgregados los hombres y mujeres que dieron fortaleza a una administración en decadencia.

Desde el inicio de su gobierno, la Secretaría de Gobierno fue ocupada por el entonces senador con licencia Armando Chavarría Barrera. No fueron un secreto las desavenencias entre el gobernador y Chavarría, enraizadas desde que ambos fueron precandidatos, quien finalmente renunció a la mitad de su gobierno para irse a ocupar la posición número uno de la lista de diputados plurinominales y luego la presidencia del poder Legislativo hasta su muerte.

La Secretaría de Gobernación fue ocupada por Guillermo Ramírez Ramos, pero dejó el cargo repentinamente tras fallecer a causa de una tardía intervención quirúrgica. Hoy es ocupada por el priísta Israel Soberanis Nogueda, luego de que se hizo cargo del despacho por un par de meses.

El nombramiento de Soberanis, ex senador, ex líder de la Cámara de Diputados, fue criticado por el PRD que vio desechada con la designación del también ex alcalde de Acapulco, la última oportunidad de Zeferino Torreblanca Galindo para acercarse a ese partido, nombrando a un personaje de sus filas como el segundo de a bordo de un gobierno con el que nunca se sintió plenamente identificado.

En la Secretaría de Finanzas se quedó Carlos Álvarez Reyes. Álvarez ocupó el mismo cargo en el gobierno municipal en el que Torreblanca fue alcalde y pidió licencia como diputado federal para sumarse al nuevo encargo dado por su amigo. En la pasada contienda de 2008 para renovar el Congreso local, a la mitad el llamado gobierno de la alternancia, dejó el cargo para integrarse a la bancada perredista. Hoy la Sefina es ocupada por Ernesto Cabrera Morín, cuyo bajo perfil distingue su tarea.

Efecto dominó, la secretaria de Desarrollo Social, Gloria Sierra López, titular de la dependencia desde el 1º de abril de 2005, también renunció al gabinete para contender por la alcaldía de Acapulco. Sierra perdió. La Sedeso fue ocupada por Heriberto Pastrana Cruz, a quien en este último periodo se le acusó desde un sector del PRD que trabajaba en beneficio de la aspiración del diputado federal Armando Ríos Piter para ser candidato a gobernador por el sol azteca.

Pastrana Cruz dimitió repentinamente para, precisamente, integrarse al equipo que apoya las aspiraciones de Ríos, pero el encargo se le quedó a otro amigo del mandatario, el ex diputado local Fernando Donoso Pérez, cuya trabajo legislativo en la pasada legislatura se hizo notar por cabildear en favor de las iniciativas que beneficiaban al grupo en el poder y a su jefe político el gobernador.

En la Secretaría de Desarrollo Rural fue designado Armando Ríos Piter, ex colaborador del panista Vicente Fox en la Secretaría de la Reforma Agraria y del último mandatario del PRI en Guerrero –al menos hasta hace cinco años y medio–, René Juárez Cisneros. Pero el muchacho de Harvard dejó el gabinete para en 2009 buscar la diputación federal por el distrito tercero bajo las siglas del PRD y lo ganó. Ramón Cárdenas Villarreal ocupó desde la grisura su lugar, pero salió hace menos de un mes para hacer proselitismo en favor de Ríos. Ahora ocupa su lugar Gloria Sierra López, mujer cercanísima al gobernador Torreblanca.

Un caso singular fue el de la Secretaría de Salud, cuyo titular Luis Barrera Ríos, se mantuvo pese a las fuertes críticas de los miembros del perredismo y de las múltiples protestas de los empleados del sector. Barrera Ríos renunció en septiembre de 2009 pero Torreblanca no nombró a ningún secretario de inmediato, en cambio nombró como encargado de despacho a Rubén Padilla Fierro. Seis meses después, en marzo pasado, nombró al ex alcalde de Iguala, Antonio Jaimes Herrera, como nuevo secretario. La frivolidad y las desavenencias con la subsecretaria de Finanzas, Angélica María Ramos, terminaron por hacer renunciar a Padilla.

Caso similar ocurrió con la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) donde voces de todos los sectores, aunque sobre todo del PRD, demandaban la salida urgente de Eduardo Murueta Urrutia. El jurista inició en el gabinete con Torreblanca, y éste no lo dejó partir a pesar de todos los crímenes sin resolver o con serias dudas en sus investigaciones. No fue sino hasta que los hechos lo rebasaron con el asesinato del presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local, Armando Chavarría Barrera, que Torreblanca asumió que Murueta era insostenible.

En su lugar quedó Albertico Guinto Sierra como encargado de despacho, pero que el jefe del Ejecutivo no haya mandado terna de inmediato ante el Congreso local incomodó a un grupo de diputados, sobre todo del PRI. Como fuera, Guinto renunció el jueves 17 de junio. En el mismo carácter de encargado se mantuvo hasta finales del mes el perredista David Sotelo Rosas, ahora oficialmente fiscal del estado, nombrado en una sesión extraordinaria el jueves 1º por la mayoría de los diputados locales.

El primero en irse del gabinete de Zeferino Torreblanca fue, sin embargo, el contralor del estado Martín Rayo Sánchez, que duró un año cuatro meses en el cargo. Lo sustituye desde entonces Carlos Arturo Barcenas Aguilar.

Los secretarios que aún siguen en el gabinete desde que el inicio del gobierno de Torreblanca son: Yolanda Villaseñor Landa, en la Secretaría de la Juventud; el amigo de la infancia del mandatario, Jorge Peña Soberanis en Desarrollo Económico; José Luis González de la Vega Otero, en la Secretaría de Educación Guerrero, sostenido a pesar de las grandes discrepancias que ha tenido con el PRD y grupos magisteriales disidentes e institucionales, el madrinazgo de Elba Esther Gordillo Morales hecho valer.

Asimismo, el general Heriberto Salinas Altés, en la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil; el priísta Ernesto Rodríguez Escalona, en la Secretaría de Fomento Turístico, herencia del renejuarismo cuya permanencia creó suspicacias en el PRI sobre un acuerdo entre Juárez Cisneros y Torreblanca para una sucesión tersa. Del mismo modo, en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas se mantiene Guillermo Torres Madrid; en la Secretaría de Asuntos Indígenas, Anselmo Crispín de la Cruz Morales; Rosa María Gómez Saavedra en la Secretaría de la Mujer; y Sabas Arturo De la Rosa Camacho en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

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