Cetegistas colman el bulevar y nadie los escucha


David Espino
El gobierno ensordeció. Y a saber desde cuándo, porque ayer unos tres mil profesores de todo el estado aglutinados a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) colmaron el bulevar Vicente Guerrero en la zona sur de Chilpancingo, en demanda de 90 días de aguinaldo, anulación del pago mediante tarjetas electrónicas, proyectos educativos y pararon el tráfico en ambos carriles con consignas que nadie escuchó o, no al menos, hasta las 4:00 de la tarde en que varios kilómetros de automóviles compactos, traíleres, urvans, autobuses de transporte, carros de volteo permanecían varados desde la gasolinera del Parador del Marqués hasta la tienda Walmart.

La movilización inició a las 11:30 de la mañana desde las oficinas de la CETEG en la zona del Jacarandas, pasaron por las céntricas avenidas de la capital y luego se dirigieron por uno de los carriles del bulevar hacia el sur de la ciudad. El contingente se veía interminable, la vista perdida entre el mar de gente que no cabían incluso en la vía federal. En la avanzada, por supuesto, docenas de vendedores de todo tipo de productos para mitigar la sed, para apagar el fuego del sol en la cara y en el asfalto que daba la impresión, a veces daba la impresión, que se incendiaba. Pabelloneros, paleteros, neveros y hasta un vendedor de cocos frescos salió nadie vio de dónde pero terminó su venta justo donde pararon para bloquear la vía.

Así que para cuando llegaron a este punto los últimos de la gran marcha, el lugar ya era un tianguis hasta con vendedores de churros, chicharrones, platanos fritos y un hombre que salió de una tienda cercada con una cubeta llena de botellas con agua sudando el calor de las 1:00 de la tarde y hasta pasadas las 4:00 de la tarde en que estuvieron reagrupándose a cada rato, porque no faltaba quien buscara la sombra de un muro o de la gasolinera vecina, el baño y hasta las tiendas Oxxo cuyas ventas seguramente se dispararon.

Pero el coordinador general, Cecilio Zamudio Bello, logró captar su atención cuando les dijo que si se dispersaban sería más fácil disgregarlos porque “hay empleados de la SEG que nos están filmando” y enseguida denunció que el secretario José Luis González de la Vega Otero está negociando –no dijo con quién– quedarse otros seis años en el puesto, aunque en realidad son cuatro años y medio.

Antes cuando salieron de las oficinas que muchos años ocupó la sección 14 del SNTE censuraron que no importaba quien quedara en el gobierno del estado porque todos tienen la misma visión capitalista de la educación y nadie parará el Alianza para Calidad de la Educación que ve a los maestros como peones y a los niños como si fueran objetos y no sujeto. Por enésima ocasión volvieron a enumerar sus demandas que –aseguraron– ya habían sido firmadas por Zeferino Torreblanca Galindo hace un año, cuando cerraron la Costera en la turística zona de Costa Azul y hasta gritaron la consigna que divierte a más de uno: “¡Zeferino, hermano, del perro y del marrano!” pero nadie los oyó... pareciera un ensayo sobre la sordera.

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